Si notas que tu pequeñito está constantemente irritable, se pone rígido cuando lo cargas o llora desconsoladamente cada vez que lo cambias de ropa, puede que no sea solo llanto: nos está hablando de incomodidad. Uno de los motivos más comunes de ese llanto y que muchas veces pasa desapercibido en los primeros meses es la tortícolis congénita. No es una lesión grave, pero sí genera una tensión real en el cuellito del bebé que le incomoda en su día a día. 🔍 ¿Cómo puedes identificarla en casa? Más allá de ver su cabecita siempre inclinada hacia el mismo lado, presta atención a esta otra señal clave: Resistencia al girar la barbilla hacia el lado opuesto: Si intentas llamarle la atención con un juguete o tu voz para que gire la cabeza hacia el lado "prohibido", notas que le cuesta trabajo, no logra completar el giro o de plano se pone tenso y llora porque el músculo (el esternocleidomastoideo) está acortado y le molesta. ¿Qué podemos hacer? Lo primero es respirar: esto tiene solución y, detectado a tiempo (¡especialmente en estos primeros meses!), con las pautas correctas y un manejo cuidadoso en casa, se corrige de maravilla. Si te identificas con esto o notas que tu bebé sufre mucho al vestirlo o moverlo, no te quedes con la duda y consúltalo con su pediatra o un especialista en neurodesarrollo. 💬 Te leo en los comentarios 👇