Hubo un día en que me vi sola con mi niña — sin haberlo planeado, sin tener un mapa. Solo nosotras dos y un mundo que de repente se sentía demasiado grande.
La separación llegó tras descubrir la infidelidad de mi pareja. Él lo admitió sin remordimiento, con descaro. Y ese momento — tan crudo, tan inesperado — fue el inicio de un camino que no pedí, pero que hoy agradezco.
Los primeros meses fueron confusión, rabia y miedo. Hasta que un accidente automovilístico me sacudió por dentro. El coche fue el único daño, pero yo sentí que era una señal: despierta, valora la vida que tienes.
Dejé casa, trabajo, guardería. Empecé de cero.
Y en medio de todo eso, incluso su mamá me dijo "¿Qué van a hacer ustedes dos solas?"
Me taladraba la cabeza: "Eres madre soltera."
Como si mi valor dependiera de tener a alguien al lado.
Pero en esa soledad también encontré algo: comencé a verme con compasión. A reconocer una fuerza que no sabía que tenía.
Hoy sé que sanar no es borrar el pasado. Es transformarlo en amor y aprendizaje. Y me estoy convirtiendo en la madre que yo misma necesitaba: presente, consciente, emocionalmente sana.
Por eso creé Ser Esencia.
Para acompañar a mamás que, como yo, sienten que su vida está en caos después de una separación. Que tienen miedo de dañar a sus hijos. Que cargan con una culpa que no les pertenece.
Porque tus hijos no necesitan que seas perfecta. Necesitan que estés bien. Que estés presente. Que estés tú.
Y eso comienza contigo. 💙🩷💛
Si llegaste aquí, no fue casualidad.
Bienvenida!!!
Cuéntame en los comentarios: ¿en qué momento de tu proceso estás hoy?