Hola Tomás, inspiradora la mentoría del 29 de abril; ser y fluir. Eso de que a veces sentimos que vamos como avión con nuestra nueva realidad, y de repente pareciera que nos estancamos o nos movemos de regreso a otra línea de tiempo, de un antiguo yo. Lo que he podido identificar es que para construir una nueva estructura que sostenga mi nueva identidad, se requiere deconstruir la antigua yo. Y ahí es donde duele. Soltar, dejar ir a esa yo que fui. Desapegarnos de cosas y lugares, incluso personas, que tuvieron sentido y propósito en el pasado, pero hemos de soltar para avanzar. Y como tú dices, la emoción es el pegamento, y ahí es donde más duele soltar aquello con lo que estamos profundamente a-pegados, identificados con una identidad pasada. Es necesario valorarla, agradecerla y dejarla ir.
Como el ciclo de la vida es continuo cambio y renovación, para vivir hoy, tengo que morir al ayer. Para avanzar, es necesario permitirnos experimentar quien somos día a día, desde lo nuevo, lo desconocido, en cada desafío, en cada oportunidad. Como las cuatro estaciones, animarnos a percibir la vida desde esta nueva yo, cada vez, abriendo la puerta como lo haría si ya encarnase esta mejor versión. Para mí, no ha sido buscando el resultado, porque la vida tiene sus maneras creativas e inesperadas de alcanzarnos, sino desde el SER. Quién soy, y cómo vivo lo que vivo desde esta persona que hoy elijo ser. Porque desde lo nuevo, he de decidir conscientemente quién ser a cada momento, cada paso cuenta y me define. Y esto, con el corazón abierto, a sentir la vida, llorar y reír, cuando corresponde, porque nuestra realidad es dual, y la vida tiene de dulce y agrás, y aun así, es maravillosamente bella. Ir ligero para que haya espacio que succione esas oportunidades hacia mí y mi genuino ser se manifieste. Ahí es donde mi visión y la realidad se encuentran. 💫