Hoy hice algo que en enero y mayo no pude completar: mi primer 21K.
No fue fácil. Dudé, me cansé, me tensé, pensé en parar.
Pero seguí.
Este año me enseñó que incluso cuando no avanzas rápido, seguir avanzando cambia todo.
Esta medalla no es por correr 21 kilómetros.
Es por no rendirme, es por ser constante aunque pueda fallar.