Morgana, alternativamente conocida como: Morgan le Fay, Morgane, Morganna y Morgaine, entre otros nombres, es una poderosa y ambigua hechicera en la leyenda artúrica, en la que generalmente aparece como su hermana. Las primeras obras en las que aparece Morgana no desarrollan su personaje más allá de su papel como diosa, hada, bruja o maga, generalmente benévola y conectada con Arturo como su salvadora y protectora mágica. Se hizo mucho más prominente a medida que la leyenda de Arturo se desarrolló con el tiempo, y con ello creció también la ambivalencia moral en su carácter. Así, en algunos textos, particularmente en ciclos en prosa tales como el Lanzarote-Grial o Vulgata o el ciclo Post-Vulgata, se convierte en una antagonista del rey Arturo y la reina Ginebra. Un aspecto importante en las iteraciones medievales y posteriores de Morgana es la impredecible dualidad de su naturaleza, con potencial tanto para el bien como para el mal. La Vita Merlini de Godofredo de Monmouth (c. 1150) la llama gobernante de Ávalon, una isla maravillosa donde el rey Arturo debía ser curado de sus heridas, y la describió como experta en las artes de la curación y la metamorfosis. En el romance de Erec de Chrétien de Troyes (c. 1165), apareció por primera vez como hermana del rey Arturo. En las elaboraciones de la leyenda artúrica de los siglos xii y xiii, se desarrollaron dos temas: la curación y la hostilidad (debida al amor no correspondido): en el ciclo Vulgata de principios del siglo xiii, por ejemplo, aparece como la responsable de causar conflictos entre Arturo y su reina, Ginebra, pero finalmente apareció como una figura benéfica que transportó a Arturo a Ávalon. El origen de sus poderes mágicos se explicaba en su aprendizaje de los libros o como resultado de haber estudiado con el mago Merlín