¿Estoy loco por querer algo diferente?
Hace poco me hice esta pregunta: ¿Por qué siento que soy el único que está intentando construir algo más grande? Mirando a mi alrededor, me di cuenta de algo: soy de las pocas personas que conozco que está intentando pensar diferente sobre el dinero, construir algo propio y salirse del molde. Y déjame decirte algo: no es fácil. Porque cuando empiezas a cambiar, te das cuenta de que estás en minoría. Toda la vida nos enseñaron a seguir a la manada. Cuando toda la clase se formaba, tú te formabas. Cuando todos salían al recreo, tú salías. Cuando todos iban a comer, tú ibas. Desde niños nos entrenaron para movernos en grupo. Por eso salirse del grupo se siente raro. Y no es casualidad. Hace miles de años, separarte de la tribu podía significar morir. Tu cerebro todavía está cableado para buscar pertenencia, seguridad y aprobación. Por eso, cuando empiezas a leer libros que nadie más lee, invertir cuando nadie más invierte y pensar diferente sobre el dinero, sientes esa incomodidad. Esa voz que te dice: “Regresa al grupo.” “No seas raro.” “¿Quién te crees que eres?” Eker lo explica muy bien con el termostato financiero. Tu termostato fue programado por la gente que te rodea: tu familia, tus amigos, tu colonia, tu trabajo y tu ambiente. Y mientras sigas conectado emocionalmente a ese termostato, tu vida financiera se va a mantener en la misma temperatura. No puedes calentar una habitación si todos a tu alrededor tienen el aire acondicionado prendido. Si quieres una vida diferente, tienes que pensar diferente. Y sí, vas a sentir presión. Sí, te vas a sentir raro. Sí, algunos no te van a entender. Pero ese es el precio de convertirte en alguien distinto. No mejor. No peor. Distinto. Porque tú elegiste una vida diferente. No estás loco. Estás despertando. ¿Has sentido esa presión del grupo cuando empiezas a cambiar tu mentalidad sobre el dinero? Cuéntame qué te ha pasado.