Hola LIPSeros! Me gustaría compartir con vosotros este pequeño artículo sobre la infoxicación. Lo he redactado con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial, pero nace de una inquietud muy personal: la sensación constante de estar saturados de información. Espero que sirva como punto de reflexión y que, de alguna manera, os resulte útil o invite a parar un momento y replantearnos cómo consumimos información en nuestro día a día. Os leo en comentarios! - La infoxicación: cuando el exceso de información nos desinforma Vivimos en una época en la que el acceso a la información es inmediato y prácticamente ilimitado. Noticias, redes sociales, correos, mensajes, vídeos y opiniones nos acompañan desde que nos despertamos hasta que nos acostamos. Paradójicamente, este exceso informativo puede convertirse en un problema: la infoxicación. El término infoxicación surge de la unión de información e intoxicación, y describe el estado en el que una persona recibe tanta información que es incapaz de procesarla de forma eficaz. En lugar de ayudarnos a entender mejor la realidad, el aluvión constante de datos, titulares y estímulos acaba generando confusión, ansiedad y fatiga mental. Uno de los principales efectos de la infoxicación es la dificultad para tomar decisiones. Cuando tenemos demasiadas opciones, puntos de vista y datos contradictorios, analizarlo todo se vuelve casi imposible. Esto puede llevarnos a la parálisis, a decidir impulsivamente o a dejarnos llevar por la información más llamativa en lugar de la más relevante o fiable. Además, la infoxicación afecta a nuestra atención y concentración. Saltar constantemente de una notificación a otra reduce nuestra capacidad de profundizar, reflexionar y pensar de forma crítica. Consumimos mucha información, pero la retenemos poco y la comprendemos peor. Combatir la infoxicación no implica renunciar a informarse, sino aprender a gestionar mejor la información. Seleccionar fuentes fiables, limitar el tiempo dedicado a noticias y redes sociales, priorizar la calidad frente a la cantidad y reservar espacios sin estímulos digitales son estrategias clave para recuperar el control.