Seré feliz cuando termine de estudiar.
Seré feliz cuando tenga mi primer trabajo.
Seré feliz cuando me case.
Seré feliz cuando tenga mi coche.
Seré feliz cuando compre mi casa.
Siempre “cuando”.
Y mientras tanto… la vida pasando.
Nos han hecho creer que la felicidad está en la meta.
Pero la meta dura un momento.
El proceso dura años.
Y aquí está la verdad incómoda:
La felicidad no está en llegar.
Está en quién te conviertes mientras avanzas.