Esta comunidad es un espacio seguro para mujeres que sienten que hay algo en su historia que pide la palabra.
Trabajamos con la escritura, la presencia, el ritual y la escucha como actos vivos que ordenan la experiencia y la identidad.
La comunidad sostiene el proceso La Voz de la Herida, un recorrido artístico y grupal donde lo que duele encuentra su voz, su testigo y un sentido compartido.
Un espacio cuidado para decir lo propio, cada una a su tiempo.