User
Write something
Pinned
Bienvenido a INNOTALENT® LAB: empieza por presentarte
🧪 Bienvenido a INNOTALENT® LAB Este laboratorio nace para compartir experiencias, contrastar ideas, formular mejores preguntas y explorar nuevas formas de liderar, trabajar y desarrollar talento. Y para empezar, quiero conocerte. Cuéntanos brevemente: 🔹 ¿A qué te dedicas? 🔹 ¿Qué tema relacionado con liderazgo, talento, innovación o cambio te interesa especialmente en este momento? 🔹 ¿Qué te gustaría encontrar o aportar en este laboratorio? No hace falta una presentación formal. Solo unas líneas que nos permitan empezar a conocernos y descubrir intereses comunes. Porque el valor de INNOTALENT® LAB estará en la aportación de todos. Pensar. Compartir. Experimentar. Aprender. Aplicar.
0
0
Creíamos que faltaba talento. En realidad, faltaba dirección.
Cuando un equipo no responde como esperamos, resulta tentador poner el foco inmediatamente en las personas. Pensamos que falta compromiso, que no tienen suficiente iniciativa, que el nivel no es el adecuado o que simplemente necesitamos incorporar perfiles mejores. Sin embargo, cuando analizo situaciones de este tipo en las empresas, antes de cuestionar el talento suelo revisar cómo está siendo dirigido ese talento. Hay equipos formados por buenos profesionales que rinden claramente por debajo de sus posibilidades no porque les falte capacidad, sino porque trabajan dentro de un sistema que no les ayuda a utilizarla. Empiezo por hacer preguntas bastante sencillas. ¿Saben exactamente qué se espera de ellos? ¿Tienen claras las prioridades o cambian constantemente? ¿Conocen hasta dónde pueden decidir sin pedir permiso? ¿Reciben feedback que les permita corregir y aprender? ¿Su responsable mantiene criterios claros o modifica las instrucciones en función de la urgencia del momento? Las respuestas suelen explicar mucho más de lo que inicialmente parecía. Un profesional puede tener talento y terminar actuando con inseguridad si cada decisión es cuestionada. Puede tener iniciativa y dejar de utilizarla si descubre que es más seguro esperar instrucciones. Puede tener capacidad para asumir responsabilidades y terminar limitándose a cumplir tareas si nunca sabe con claridad qué margen de actuación tiene. Entonces aparece una paradoja: la organización empieza a interpretar como falta de talento algunos comportamientos que ella misma está contribuyendo a generar. Y la respuesta suele ser buscar personas nuevas. Cambian integrantes del equipo, incorporan perfiles con más experiencia, hacen nuevos procesos de selección y esperan obtener resultados diferentes. Pero si la forma de dirigir permanece igual, existe una probabilidad elevada de que las nuevas personas terminen desarrollando comportamientos muy parecidos a las anteriores. Antes de sustituir talento conviene revisar el contexto en el que ese talento tiene que trabajar.
0
0
Creíamos que faltaba talento. En realidad, faltaba dirección.
🧪 Primera pregunta del LAB
La tecnología está cambiando muchas tareas, procesos y formas de trabajar. Pero cuanto más avanza la IA, más interesante me parece preguntarnos qué capacidades humanas van a adquirir todavía más valor. Por eso quiero abrir este primer debate: ¿Qué comportamiento o capacidad profesional crees que tendremos que desarrollar más en los próximos años? Puede ser liderazgo, pensamiento crítico, criterio, comunicación, creatividad, capacidad de aprender, toma de decisiones, gestión emocional… o algo completamente distinto. Pero no te quedes solo en nombrarlo. 👉 ¿Por qué crees que será importante? 👉 ¿Qué estás observando ya en tu entorno profesional? Aquí empieza el laboratorio: compartiendo observaciones, contrastando experiencias y construyendo mejores preguntas entre todos.
Sé lo que tengo que hacer, pero sigo sin hacerlo.
Saber qué tienes que hacer produce una extraña sensación de avance. Lees, haces cursos, escuchas podcasts, guardas publicaciones, tomas notas y encuentras ideas que te parecen útiles. Cada nuevo conocimiento refuerza la impresión de que estás progresando. Pero saber más no significa necesariamente avanzar más. Puedes saber que necesitas organizarte mejor y continuar improvisando. Saber que deberías aprender a decir que no y seguir aceptándolo todo. Saber que necesitas dedicar tiempo a ese proyecto y continuar posponiéndolo. Saber que determinadas rutinas te perjudican y repetirlas cada día. La distancia entre saber y hacer no se recorre acumulando más conocimiento. Se recorre modificando comportamientos. Por eso, cuando detectes algo que quieres mejorar, antes de buscar otro libro, otro curso, otro vídeo o una nueva herramienta, pregúntate qué estás haciendo realmente con todo lo que ya sabes. Aprender tiene valor cuando modifica alguna de tus decisiones, acciones o hábitos. Si nada cambia después de aprender algo, has aumentado tus conocimientos, pero tu realidad sigue exactamente en el mismo sitio. Ahora te toca a ti Durante los próximos siete días vamos a trabajar sobre una sola cosa. Piensa en algo que sabes desde hace tiempo que deberías hacer de otra manera y que todavía no has cambiado. Elige únicamente una. Escribe en los comentarios qué haces actualmente, qué quieres empezar a hacer de manera diferente y cuál será la acción concreta que vas a poner en práctica durante los próximos siete días. No necesitamos una gran transformación. Necesitamos comprobar qué ocurre cuando dejamos de acumular conocimiento y empezamos a convertirlo en comportamiento. Dentro de siete días, vuelve a tu comentario y cuéntanos qué ocurrió.
1
0
Sé lo que tengo que hacer, pero sigo sin hacerlo.
Yo no soy autónomo, soy Freelance.
Bueno, legalmente sí soy autónomo, pero reconozco que cada vez me gusta más decir que soy freelance. No porque quede más moderno ni porque quiera utilizar un anglicismo porque sí, sino porque me resulta curioso todo lo que hemos acabado asociando en España a la palabra autónomo. Cuando dices que eres autónomo, dependiendo de quién tengas delante y del contexto en el que lo digas, puedes encontrarte con una mezcla bastante curiosa entre admiración y compasión. Por un lado está el “qué valiente”, pero por otro aparece casi inmediatamente el “madre mía, ¿y cómo se te ocurre?”. Es como si hacerse autónomo fuera una especie de deporte de riesgo y, en cierta manera, entiendo de dónde viene esa percepción. Ser autónomo supone asumir responsabilidades, gastos, meses mejores y meses peores, clientes que llegan y otros que se van, y sobre todo aceptar que muchas de las decisiones que antes tomaba otra persona por ti ahora dependen directamente de ti. Por eso me resulta más atractiva la palabra freelance. Al final estamos hablando prácticamente de lo mismo, pero hasta el propio término contiene una palabra que para mí resume bastante bien una de las razones por las que decidí dar el paso: free. Libertad. Aunque conviene aclarar algo desde el principio: libertad no significa necesariamente trabajar menos. De hecho, probablemente muchas veces acabes trabajando más. La diferencia está en poder decidir con quién trabajas, qué proyectos quieres aceptar, qué ideas quieres desarrollar, cómo organizas tu agenda y, sobre todo, hacia dónde quieres llevar tu propia vida profesional. Ahora bien, esa libertad tiene un precio, y no me refiero únicamente a la famosa cuota de autónomos. Para mí, una de las capacidades fundamentales que necesita cualquier persona que quiera emprender es aprender a convivir con la incertidumbre. Especialmente al principio, cuando pasas de saber aproximadamente cuánto vas a cobrar el mes siguiente a asumir que una parte importante de tus ingresos dependerá de las decisiones que tomes, de los clientes que consigas y de tu capacidad para generar nuevas oportunidades.
1
0
1-14 of 14
powered by
INNOTALENT® LAB
skool.com/innotalent-lab-4140
Laboratorio profesional para crecer, hacer crecer y crear con herramientas, experiencias y recursos aplicables a retos reales.
Build your own community
Bring people together around your passion and get paid.
Powered by