En el corazón del coaching, no de la mentoría, se encuentra una distinción esencial: el Ego y el Ser. No como enemigos, más bien son las dos caras de una misma moneda, dos frecuencias de una misma conciencia, en el mismo plano pero en posiciones opuestas. El Ego es la mente reactiva, el intérprete que teme, compara, juzga y busca controlar. Es la parte de nosotros que responde al mundo desde la herida, el miedo o la defensa. Cuando vivimos desde el ego, nuestras decisiones se basan en la reactividad emocional, no en la claridad. El Ser es la conciencia profunda que observa sin identificarse, que acepta, comprende y elige con coherencia. Es la parte que no reacciona, sino que responde desde la claridad interior. Comprender esta dualidad no es un ejercicio teórico, ni espiritual abstracto, es una práctica pedagógica de autoconocimiento que nos permite comprender por qué pensamos, sentimos o actuamos como lo hacemos. “¿Estoy actuando desde el Ego que teme o desde el Ser que comprende?” Esa pregunta resume el corazón de mi trabajo en Inner. Cada pensamiento, emoción o acción cotidiana puede leerse a través de esa lente: “Una práctica constante de conciencia y coherencia.”