Notas del capítulo 2. Radical.
Hambrienta de la Palabra de Dios. ¿Es suficiente la Palabra de Dios para mi? No es necesario tener un ambiente de teatro, con luces, sonido, iluminación. Lo único que se necesita es un corazón dispuesto. Si en este momento tuviera que ir a una iglesia secreta, ¿sería la palabra de Dios suficiente para mí? (El tema de la iglesia secreta y cómo funciona, fue algo que me ministró en gran manera, y vuelve y se repite la pregunta en mi mente ¿Es suficiente la Palabra de Dios para mi?) Somos malos por naturaleza, toda la creación obedece de inmediato a su creador, menos tú y yo. En este mundo actual estamos viviendo un evangelio de auto superación, autosuficiencia y confianza en uno mismo. Hay una enorme diferencia entre el evangelio moderno y el evangelio bíblico. El primero atrae multitudes y vende libros, el último salva almas. En el evangelio, Dios revela la profundidad de mi necesidad de Él. Mi comprensión de quién es Dios y quién soy yo afecta de manera drástica mi compresión de quién es Cristo y por qué lo necesito. En la cruz Cristo bebió toda la copa de la ira de Dios y cuando acabó la última gota, le dio la vuelta a la copa hacia abajo y exclamó: consumado es. Este es el evangelio, el Creador Justo del universo miró a la pecaminosa gente sin esperanza y envió a su hijo, Dios hecho carne, para soportar en la cruz su ira contra el pecado, y mostrar su poder sobre el pecado en la resurrección, de modo que todos los que confían en Él se reconciliarán con Dios para siempre. Este evangelio evoca una entrega incondicional de todo lo que soy y todo lo que tengo a todo lo que es Él. El evangelio me demanda y me permite apartarme del pecado, tomar la cruz, morir a mi misma y seguir a Jesús. Soy salva para poder conocer a Dios.