Y de pensar, que casi casi no llego a la sesión. Que bendición poder elegirse aunque cueste, aunque duela, aunque no entendamos del todo lo que sentimos y como se siente nuestro corazón con los días, con la vida, con los demás. Que importante fue para mi asistir a esta sesión, que sanador fue escuchar lo que mi corazón y mi voz siempre quiso decir, estaba tan tensa al iniciar que tenia la mandíbula adormecida porque había identificado que seguía esa sensación de culpa por no sentir validación externa, esa manía mía de sentir que no soy suficiente para el resto y que tengo que hacer algo para que no sentirme rechazada y abandonada.
¡Que día tan duro y sanador el de hoy! Me liberé.