El médico receta… y se olvida
Hay algo que cada vez me cuesta más ignorar.
En muchas consultas médicas, el proceso es más o menos este:
diagnóstico rápido, receta, y asunto cerrado.
El médico hace su parte.
Receta un fármaco.
Y ahí termina el trabajo.
El problema es todo lo que no se dice después.
Por ejemplo, cuando se prescribe un GLP-1 para perder peso. El fármaco puede funcionar, sí. Reduce el apetito, facilita el déficit calórico y la báscula empieza a bajar. Hasta aquí, correcto.
Pero nadie suele explicar algo fundamental:
que si ese tratamiento no se acompaña de entrenamiento de fuerza, la pérdida de peso no es solo grasa. También puede ser músculo y masa ósea, hueso que desaparece, a veces para siempre sin capacidad del cuerpo para recuperarlo.
Y cuando pierdes músculo, el cuerpo entero paga el precio.
Tampoco se suele explicar que, si no hay un estímulo mecánico suficiente, el hueso también se resiente. Que para proteger la masa ósea no basta con “comer menos”, y que una suplementación adecuada de vitamina D —bien dosificada y bien absorbida— no es un detalle menor, sino parte del protocolo.
Lo que a mí me chirría no es el fármaco en sí.
Es que se prescribe como si actuara en el vacío.
Como si el cuerpo fuera una pieza aislada, y no un sistema.
Como si bajar kilos fuera el único objetivo.
Como si no existieran consecuencias secundarias.
La medicina tradicional suele abordar un problema concreto… aunque ese abordaje genere otros veinte problemas nuevos alrededor. Y muchas veces nadie se hace responsable de ese efecto dominó.
Por eso creo que necesitamos una medicina distinta. No mejor en tecnología, sino más amplia en mirada. Una medicina que no se quede en el síntoma, sino que entienda cómo funciona el cuerpo del paciente, qué necesita para sostener el cambio y qué precio puede estar pagando sin saberlo.
Y aquí viene lo más frustrante:
todo esto no suele explicarse.
Al menos, no me lo han explicado nunca a mí.
Ni a muchas personas con las que hablo cada día.
Se prescribe, se confía en que “funcione” y se pasa al siguiente caso. Pero nadie acompaña de verdad. Nadie explica el contexto. Nadie enseña al paciente a entender su propio cuerpo.
Y sin comprensión, no hay salud sostenible.
Solo dependencia.
Por eso cada vez tengo más claro que el futuro no pasa solo por nuevos fármacos, sino por una medicina más integrativa, más honesta, más pedagógica. Una medicina que no trate al cuerpo como un problema a silenciar, sino como un sistema al que hay que enseñar a funcionar mejor.
Ojalá esa corriente crezca.
Porque mientras tanto, muchos seguimos aprendiendo por nuestra cuenta… a base de prueba, error y experiencia propia.
1
4 comments
Dario Leon
2
El médico receta… y se olvida
powered by
Humanos Imbatibles
skool.com/el-circulo-de-la-longevidad-8781
Rinde sin quemarte. Energía estable, cuerpo fuerte, mente lúcida. Suelo de seguridad fisiológica y tecnologías avanzadas para tu longevidad.
Build your own community
Bring people together around your passion and get paid.
Powered by