A todos los presentes, a mis compañeros, entrenadores y organizadores:
Hoy comparezco para ofrecer mis más sinceras disculpas por el error que cometí durante el combate.
En el calor de la pelea perdí la calma y permití que mis emociones tomaran el control de mis acciones. Como luchadora, es mi responsabilidad mantener la disciplina y el respeto, sin importar las circunstancias. No haberlo hecho fue una falta de la que asumo toda la responsabilidad.
Entiendo que mis acciones pudieron causar preocupación, decepción o inconvenientes a quienes confiaron en mí. Por ello, inclino la cabeza y les pido perdón sinceramente.
No busco excusas ni justificaciones. Acepto plenamente las consecuencias de mis decisiones y utilizaré esta experiencia como una lección para crecer tanto como atleta como persona.
A partir de hoy redoblaré mis esfuerzos en entrenamiento, autocontrol y disciplina para no repetir este error. Mi objetivo es convertirme en una luchadora de la que mis compañeros y quienes me apoyan puedan sentirse orgullosos.
Lamento profundamente lo ocurrido.
Respetuosamente,
Mariko