"Los cuartos de final contra Nagano fueron, salvando las distancias, nuestro pequeño Okehazama" En 1560, Imagawa Yoshimoto avanzó sobre Owari, la provincia de Oda Nobunaga, con un ejército muy superior, 25000 a 3000, convencido de que la campaña estaba prácticamente resuelta. Sus victorias iniciales reforzaron esa confianza y, confiado, decidió acampar en la parte frontal del campo de batalla, entonces Oda Nobunaga encontró una oportunidad, atacó donde menos se esperaba, decapitó a Yoshimoto y convirtió una situación desesperada en una victoria histórica. A nosotros nos pasó algo parecido. El combate empezó de la peor manera posible, Tarka prácticamente borró a Dante de la faz de la tierra sin siquiera golpearlo y Akira destrozó a Reimond, en muy poco tiempo Nagano tenía tres combatientes contra uno Y Ahi se confiaron. Kata, Akira y Tarka habían ganado sus enfrentamientos tan rápido que Siegfried parecía simplemente el último trámite, el problema fue que ese último trámite podía volar. ⚡ Ahí empezó nuestro Okehazama. Siegfried tomó el cielo y convirtió la superioridad numérica de Nagano en una desventaja. Sin capacidad para perseguirlo por aire, los tres quedaron expuestos mientras una lluvia constante de rayos fue desgastándolos hasta igualar una pelea que minutos antes parecía terminada. El final quedó entre Tarka y Siegfried, ambos prácticamente derrotados y con el propio campo comenzando a calentarse. Tarka hizo entonces su última jugada: cinco copias, un solo Tarka verdadero, una sola chance. Fue ahi cuando una última Gatling de rayos impactó al verdadero entre los cinco y decidió el combate. Shikoku avanzó a semifinales Pero el combate también deja una enseñanza: una victoria espectacular no significa que todo haya salido bien. Después del combate, Siegfried fue bastante claro con Dante y Reimond: “Una formación que pierde dos de sus tres piezas en el primer intercambio ya ha cedido la iniciativa. Hoy Nagano cometió el error de creer que eso significaba que había ganado. El próximo rival no va a ser tan vulnerable, nuestro factor sorpresa y el beneficio de ser subestimados ha sido lo único que nos saco del desastre.