Hola, quiero contarle un poquito de mi historia; he estado en idas y venidas con mi PE, creyendo que me amaba y que yo lo amabav como decía sentir, digo creyendo porque he podido descubrir que eso que sentía era un amor en carencia, ya que vivía situaciones que me causaban ansiedad. Hace poco, después de decirle las cosas que yo quería (de forma sería), se fue; dijo estar confundido. Entonces, está vez sin rogar , sin hacer ruido, también me fui. Pero me fui con un dolor en silencio por la necesidad que gritaba en voz baja de que se quedara.
Tomé fuerzas porque pude volver a caer en la ansiedad y tristeza honda y echarme a llorar y dejar de comer; pero decidí apostar por mí. Sabía que sería difícil, pero de igual manera vi el reto de los 21 días y tomé la decisión de ir por mí. El día dos fue lo más difícil para mí porque era soltar la única forma que tenía de contacto indirecto con mi PE, que en cierta forma me daba una "calma falsa". Tenía mucho miedo y tristeza, pero de algo estaba segura: ya no quería seguir de esta forma nunca más. A lo largo de estos 20 días que estoy pasando, no voy a mentir, hay días que he caído en mis recuerdos o pensamientos reptilianos; los he dejado asomarse por momentos y luego los he calmado con meditación o las frases que aparecían en cada día. Y, aunque cuesta ahora soy consciente de ellos y puedo gestionarlos y decirme cosas como " no es así, yo soy una hija de Dios y merezco ser feliz", entre otras frases. La cuestión es que le doy la lucha y no decaígo.
Es cierto que aún tengo sentimientos por mi PE, pero controlo la desesperación y trato de enfocarme en mí. Lo quiero y ahora no lo espero bajo la ansiedad sino en su mejor versión, eso o mucho más; y si llega esa emoción de ansiedad la busco autorregular. Me he enterado que ha preguntado por mí hace unos días mencionando: " Oye Raquel ya no entra a la red social donde la veía ". Al inicio me emocioné, pero luego direccioné el pensamiento y me enfoqué en mí y mis actividades.
He descubierto que soy buena en la música, me he puesto a estudiar marinera y cosas que quería hacer de pequeña y no pude por diversas razones.
Yo sé que esto no es magia, sino trabajo y voluntad; por ello, sé que si estás en una situación parecida, eres capaz de lograrlo, poco a poco, a tu paso. Quiero que sepas que no estás sola, que acá siempre habrá un espacio para que podamos conectar entre todas. Se siente acogedor y amoroso estar en un lugar donde, de cierta forma, todas nos podemos entender. Te animo a seguir, a intentar y lograr ser tu prioridad, ha amarte cueste lo que cueste, porque somos de nosotras mismas y de Dios, y que al mejorar y querernos nosotras todo se reflejará. Te quiero mucho y gracias por tomarte el tiempo de leerme.
Atte.
Raquel Cruz