Empecé a trabajar en el mundo inmobiliario de una forma no demasiado premeditada. Casi improvisando sobre la marcha… y desde el minuto uno entendà algo clave: mi agenda de contactos era fundamental para mi negocio.
Como agente inmobiliario tienes que ganarte la confianza de compradores y vendedores. Comprar o vender una vivienda es una decisiĂłn de gran responsabilidad, y nadie te va a encargar esa misiĂłn a la primera de cambio. Por eso, tus primeros clientes potenciales casi siempre son tus propios contactos: personas que ya te conocen y confĂan en ti.
Hoy quizá no te llamen para vender su casa, pero mañana anunciarás una promociĂłn de obra nueva, una oportunidad interesante en una zona concreta o, simplemente, enviarás una felicitaciĂłn de Navidad. Para todo eso —y mucho más— necesitas empezar ya a construir tu base de datos personal. Además, si te pasa como a mĂ, que has cambiado de agencia en varias ocasiones, pues no tendrás que empezar de 0.
Aunque la inmobiliaria en la que trabajes tenga su propio CRM o utilices uno estándar como Inmovilla, crea el tuyo en paralelo.
Algo tan sencillo como:
- Nombre y apellidos
- Teléfono y e-mail
- Tipo de cliente
- Fecha de nacimiento
- Fecha del Ăşltimo contacto
- Qué busca
- Observaciones
Y aquà viene una de las claves más importantes: anota siempre cuándo fue la última vez que hablaste con esa persona.
AsĂ, el dĂa que tengas unos minutos libres frente al ordenador —o mejor aĂşn, en el momento semanal que tengas programado para esta tarea— podrás empezar a recontactar por orden, desde que se produjo el contacto más antiguo al más reciente.
👉 No vende más el agente más agresivo, sino el que hace mejor seguimiento.
Uno de tus grandes objetivos es que todos tus contactos te tengan en mente. Para que, cuando ellos —o alguien de su entorno— tengan una necesidad inmobiliaria, se acuerden de ti, te llamen o te recomienden.
Anota también detalles personales: el nombre de sus hijos, de sus mascotas, algún problema de salud, temas importantes de conversación… Si en la próxima llamada retomas algo que te contaron la última vez, esa persona sentirá que la escuchaste, que le diste valor a sus palabras y la conexión y la confianza se reforzarán.
Ordena y organiza tu base de datos hoy, y mañana ahorrarás tiempo. Y en este negocio, el tiempo no es un lujo: es una ventaja competitiva.