Estaba dudando en si compartir aquí o no…
En parte porque temo un poco la exposición. Pero por contraparte me invita el espacio a comunicar y compartir lo que también va de la mano de transformar. La verdad, ayer y hoy me ha dado otro giro de vida concentrado y me ha devuelto a la incertidumbre de la vida misma. Estoy pasando por un proceso de salud y ayer a mi padre le dio un ictus. Lo comparto no para rehogarme en dramas sino para compartir la revelación de todo esto, todo lo que el cuerpo sostiene con ruido sin suavidad ni espacios de contención, escucha antes o después manifiesta con golpes crudos. Esto es para que recuerdes que es elemental. Me gusta este espacio porque me gusta honrar con gozo en lo que aporto día a día a través de mi trabajo, con suavidad, silencio, orden y y me gustaría compartir esta reflexión y ver si puedo empezar esta transformación real aquí. En comunidad. Todo lo sagrado despierta memorias dormidas. Los vínculos profundos y sinceros, Las situaciones que atraviesan y calan, Las zonas sensibles que liberan cadenas invisibles ancladas a viejas y roídas identidades castrantes. Definitivamente, todo cuanto es sagrado, despierta memoria celular aunque en ese cruce surge una explosión entre los estados de contracción y expansión del ser pero no es sino ahí donde verdaderamente sucede la alquimia que revierte toda memoria ancestral/pasada contenida que no concuerda con lo que es coherente en el presente o demanda el ser entrar de nuevo. La transmutación y los estados catárticos no llaman, no piden permiso, irrumpen, revuelcan, despiertan. Pero incluso ahí nos alude a honrar lo sagrado. Hoy es un día frío, extraño, convulso. No es sino un recuerdo de que la vida es en sí misma un regalo. Recuérdalo pequeña almita para que honres tus sagrados, tus espacios, tus quiebres, tus vacíos mismos, sagrados son si te llevan a la dicha después. Me ha devuelto al lugar de origen: donde el caos de lo impredecible, inexacto y destructivo se fusiona con el orden, manifestación, resolución divina entran en ese baile conjunto que te recuerdan el carácter sagrado de la vida misma.