Estos días estoy disfrutando mucho, me estoy llevando el feedback de la gente con la que trabajo.
Cuando eres presente, y sueltas tu ego de (psicólogo, guía, mentor), dejas de lado tu máscara de “profesional”, y eres “simplemente “, un humano frente a otro humano.
Notas como lo sagrado va fluyendo en la conversación, se convierte en un encuentro humano limpio, y con una energía honesta.
Y lo mágico es que sientes que conectas realmente con esa persona. Y es cuando les llega tu energía, tu mensaje cala. No hay nada que forzar.
El agradecimiento es mutuo y es una consecuencia de tu presencia cruda.
¡Un abrazo!