Midjourney, conocida hasta ahora por sus herramientas de generación de imágenes con inteligencia artificial, acaba de anunciar un giro inesperado: está desarrollando un escáner de ultrasonido de cuerpo completo.
El dispositivo, llamado Midjourney Medical, funciona de una forma poco habitual. La persona se introduce en una estructura llena de agua, rodeada por sensores de ultrasonido que escanean todo el cuerpo. La compañía asegura que el objetivo es obtener imágenes con un nivel de detalle cercano al de una resonancia magnética, pero de forma más rápida, accesible y fácil de desplegar.
Según los detalles técnicos compartidos por el equipo, el sistema utiliza 40 módulos Ultrasound-on-Chip con unos 358.000 elementos ultrasónicos integrados en un anillo. Cada escaneo genera una enorme cantidad de datos: alrededor de 17 gigabytes por segundo. Para reconstruir las imágenes del cuerpo, Midjourney envía esa información a 21 servidores en la nube, con una capacidad combinada de unos dos petaflops.
De momento, el prototipo todavía está lejos de su ambición final. Las limitaciones de ancho de banda hacen que un escaneo pueda tardar unos 20 minutos, aunque la meta de ingeniería es reducirlo a aproximadamente 60 segundos. Curiosamente, la reconstrucción de las imágenes no se basa por ahora en IA generativa, sino en simulaciones físicas tradicionales.
Pero el escáner es solo una parte del plan. Midjourney también quiere abrir espacios físicos llamados “Midjourney Spa”, empezando por una gran instalación de unos 25.000 pies cuadrados en San Francisco, prevista para finales de 2027. Estos centros combinarían los escáneres con servicios de bienestar como saunas, baños fríos, gimnasios y jacuzzis.
La primera aplicación sería relativamente sencilla: seguimiento de composición corporal y métricas básicas de salud. A largo plazo, la empresa aspira a fabricar hasta 50.000 escáneres y usar la tecnología para ayudar en miles de diagnósticos médicos, aunque para ello tendrá que superar el largo proceso de aprobación regulatoria, incluida la FDA en Estados Unidos.
A primera vista, el movimiento parece completamente fuera de lugar para una empresa nacida en el mundo del arte generado por IA. Pero encaja con una tendencia más amplia: las grandes compañías de inteligencia artificial están dejando de limitarse al software. OpenAI se adentra en la salud, Amazon diseña sus propios chips y Tesla combina IA, robótica y hardware.
El caso de Midjourney no solo sorprende por el producto, sino por lo que revela: las empresas de IA están empezando a convertirse en compañías de infraestructura, salud, hardware y servicios físicos. El escáner corporal de Midjourney puede parecer una apuesta extraña, pero quizá sea una señal de hacia dónde se mueve todo el sector.