Hola a todos, hace un ratito me crucé en las redes con esta imagen, me llevó a pensar cuántas veces me cuestioné, cuántas veces me herí, cuántas veces accioné desde la sobreexigencia, cuántas veces elegí estar en el lugar de carencia y desmerecimiento. Mi voz interior me bombardeaba (y admito que algunas veces hoy también)
• “¿Por qué no lo hice mejor?”
• “¿Por qué no entendí antes lo que ahora parece tan obvio?”
• “¿Cómo pude haberme equivocado tanto?”
Pero descubrí que son preguntas que nacen del juicio y del castigo hacia mí misma. Y aprendí que cuando las miro con ternura, descubro que cada respuesta ya estaba contenida en la persona que yo era entonces. Esa versión de mí no podía dar más de lo que sabía, no podía despertar antes de su propio tiempo.
Reconocerlo es un acto de amor: aceptar que hice lo que pude desde quien era, y que cada error fue también un escaloncito hacia la conciencia que hoy me sostiene.
Aceptar que hice lo que pude desde quien era es un acto de honra afectuosa hacia mi propia historia. Cada error fue también un peldaño hacia la conciencia que hoy me sostiene.
¿Y si en lugar de castigarme por lo que fui, empiezo a agradecer el camino que elegí para llegar hasta aquí?
Y Vos, cómo te llevás con tu pasado, para vivir en el presente?