¡Hola, gente hermosa! Me acaba de suceder algo hermoso y quería compartirlo con ustedes. Se lo iba a contar a Walter, en privado, pero después sentí compartirlo aquí, en nuestro rinconcito donde nos entendemos y nos sentimos cerca. Ayer en la clase hicimos el árbol. El mío quedó bastante prolijo pero hoy algo hizo que fijara mi atención en la hoja, en el esquema.. Recordé que en el momento de escribir el nombre de uno de mis bisabuelos lo hice de manera más desproloja que con los demás nombres y en ese momento le resté importancia. Es más, recuerdo que hice algunas modificaciones con el corrector, pero él, a mi bisabuelo David, lo dejé "torcido", sobre todo la información que consideré importante sobre él (no lo hice conscientemente, sólo que no lo corregí). Sobre él hablé con mis tíos (sus nietos), y yo siempre tuve en cuenta, respecto de esas cuestiones de recuedos y anécdotas, que todos miramos las situaciones con nuestros ojos, y las describimos con nuestras palabras. Pero sí sé que cuando escuché "alcohólico" me resonó mucho con otras historias familiares, e incluso con mi propia historia. Entonces supe, en lo más profundo de mí, que debía hacer algo urgente. Así que cerré los ojos, me envolví en mi luz, y esa esfera dorada que me rodeaba giraba a gran velocidad. Me dejé llevar en esa especie de nave y llegué a un portón de hierro pintado de clarito, que era como cuadriculado, con un enrejado fino y que se abría en dos puertas ...pasé y caminé por el costado de una casa, era como un patio con poco pasto que se entremezclaba con cemento o ripio. Sabía que me iba a encontrar con el abuelo David, pero para mi sorpresa vi a un niño en el suelo, no sé qué estaba haciendo ahí de cuclillas... Pero sí, era David de pequeño. No sé si hablé en ese momento pero nos entendimos. Yo quise entregarle algo, supongo que las cosas negativas, los programas, lealtades, etc sentí que salía algo de mi y se lo quise devolver. Pero al mismo tiempo, vi una caja entre nosotros, entonces empecé a poner todo eso en la caja, y a decir palabras que eran emociones, sentimientos...todas frases negativas. Me brotaba todo lo que tenía que poner en la caja. Él, mientras tanto, sacó una palita y comenzó a sacar tierra. Yo decía las palabras que "caían" en la caja y él las iba tapando con tierra. Él no me hablaba pero me transmitía que esas cosas no era suyas, y qué también las quería liberar. Al final decreté (decretamos) que todo eso volvía a la tierra para ser transmutado. Enterramos la caja y yo "Volví"... y me puse a escribir. Pero en un punto me di cuenta de que había dejado inconclusa mi visita. Así que interrumpí mi texto, me subí a mi nave otra vez y me fui a ese lugar...