Opinión de esta introducción:
Han pasado dos años desde el Día Cero. El día en que acabamos con EON. El mundo —o al menos la parte que alcanzo a ver— ya no es el mismo. Camino por las calles, me siento en una terraza, y todo sigue funcionando. La vida no se detiene. Lo que viví, junto a otros que conocí en aquel lugar, fue lo mejor y lo peor que me ha pasado. Gracias a eso, pude cambiar el futuro de millones. *Quién lo diría.* Yo, una joven a la que le encanta la historia, la he reescrito. Quiero pensar que los sacrificios que hicimos sirvieron más allá de nuestra frontera. Pero, si solo logramos mejorar nuestro país, también me doy por satisfecha. Ahora estoy en mi piso. Es modesto, lleno de libros antiguos, con algunos vinilos que suenan cuando el silencio se hace pesado, y una taza de Cola Cao caliente a mi lado. Es ocho de abril. Hace un sol radiante, ese que te alegran el día, y me ha apetecido escribir. Quiero dejar constancia de lo que vivimos, de lo que éramos para ellos. De cómo unos pocos quisieron controlarlo todo… y, sobre todo, contar cómo los verdaderos excluidos —los que fuimos apartados, retenidos, casi borrados en ese mundo paralelo que fingía no existir— conseguimos terminar con ellos. Yo estuve allí. Fui una de esas “anomalías” que no encajaban en su sistema. Y quizás por eso, conseguimos derribarlo. ¿Qué te transmite? ¿Querrías seguir leyendo la novela?