Que tal club. Únete al club Casi todos los proyectos de dashboard empiezan con una frase: “¿Me puedes armar un dashboard?”. Esa frase no dice casi nada. Si empiezas a construir solo con eso, estás adivinando, y adivinar es lo que después cuesta horas de retrabajo cuando el jefe te dice que esperaba otra cosa. Por eso, antes de abrir Power BI, conviene llenar un brief con seis preguntas. ¿Quién lo va a abrir? Pide un nombre y un puesto, no un departamento. Un gerente que lo mira dos minutos antes de una reunión necesita algo muy distinto que un analista que pasa dos horas con él. Pregunta también cada cuánto lo va a abrir y en qué dispositivo. ¿Qué decisión va a tomar? Un dashboard sin una decisión detrás se mira una vez y se olvida. Si un número no puede cambiar una decisión, no va arriba en la página. ¿Qué va a preguntar después? Cada número genera otra pregunta. Si el gasto subió un 8 %, ¿en qué centro de costo? ¿Fue algo puntual o se repite? Las primeras preguntas van en la página principal y las siguientes se resuelven con un drillthrough o una página aparte. ¿Qué puedes dejar fuera? Si preguntas qué quieren ver, te van a pedir 40 métricas. Mejor pregunta cuál dejarían de mirar primero, y ordena todo en tres grupos: página principal, páginas de seguimiento y fuera. Deja por escrito lo que quedó fuera. ¿Cómo se define cada número? ¿Las ventas son brutas o netas? ¿Facturadas o registradas? Pide una definición de una línea para cada KPI y el nombre de quien es responsable de ese número. ¿Están todos alineados? Junta las respuestas en una sola página y envíala. Si algo está mal, te enteras ahora y no después de dos semanas de trabajo. La IA escribe una medida en segundos, pero no puede sentarse con un gerente y descubrir qué necesita de verdad. Esa habilidad es la que te diferencia. ¿Cuál de estas seis preguntas te ha costado más hacer, o qué te ha pasado por no hacerla?