Ayer no podía dormir, entonces decidí escribir una carta a mi yo del pasado de hace un año agradeciendo por todo el esfuerzo que he dedicado a convertirme en una mejor versión de mí misma, por nunca rendirme y atreverme a salir de mi zona de confort. Creo que es algo que me hizo reflexionar sobre todo lo que he crecido como persona y lo mucho que puedo lograr si tengo determinación y pasión.
Hoy dediqué mi día a empezar con un buen desayuno y un jugo de frutas, realizar aseo en mi casa, dedicar un tiempo a revisar correos y organizar los gastos del mes y a hacer ejercicio de pierna. Al final del día tuve una llamada con mis amigas y hablamos por un buen rato. Lo único que me faltó fue leer, pero igual estoy feliz porque logré pasar menos tiempo en el celular y disfrutar el día.