No estoy lanzando un evento.
No estoy explicando un programa.
No estoy vendiendo nada (todavía).
Estoy activando curiosidad.
Estoy rompiendo patrones mentales.
Estoy jugando.
Y todo parte de una idea muy simple:
Cuando sorprendes, el cerebro se abre.
Cuando juegas, el ego se relaja.
Cuando rompes moldes, la atención se queda.
La mayoría comunica así:
- Te explico qué es.
- Te digo por qué es bueno.
- Te digo que te apuntes.
Yo estoy haciendo lo contrario:
- Primero te hago sentir.
- Luego te genero intriga.
- Después te invito a jugar.
- Y solo al final, si hay resonancia, explico.
Estoy usando tres pilares:
1. FOMO emocional (no comercial)
No desde “te lo pierdes”.
Sino desde “algo se está moviendo… y tú lo notas”.
2. Sorpresa estética y narrativa
Imágenes surrealistas.
Metáforas visuales.
Lenguaje que no explica, sugiere.
Porque lo que se sugiere se recuerda más que lo que se detalla.
3. Ruptura de formato desde el juego
No PowerPoint.
No estructura típica.
No discurso correcto.
Juego, misterio, símbolos, preguntas.
Porque cuando el adulto vuelve a jugar, baja defensas y sube la curiosidad.
Y lo más importante:
todo está alineado con mi esencia juguetona, creativa y humana.
No estoy copiando fórmulas.
Estoy amplificando quién soy.
Mi invitación para vosotros:
En vuestras próximas acciones de comunicación, preguntaros:
– ¿Estoy explicando… o estoy despertando?
– ¿Estoy informando… o estoy provocando curiosidad?
– ¿Estoy siendo correcto… o estoy siendo memorable?
– ¿Estoy vendiendo… o estoy invitando a jugar?
La autoridad hoy no se impone.
Se atrae.
Y la mejor forma de atraer es:
sorprender, emocionar… y dejar una sensación de
“aquí pasa algo diferente, quiero estar cerca”.