Se me cayeron los folios en directo. Y fue la mejor entrevista que he hecho en mi vida. En serio. Guión hecho al milímetro. Pregunta uno, pregunta dos, pregunta tres. Cuarenta mintuos de entrevista y.... BOOOMMMM. La carpeta entera al suelo. Delante del invitado. Micro abierto. En directo. Todo el mundo escuchando. Y ahí, dos segundos, pensando: ¿me agacho o no me agacho? No me agaché... Los dejé en el suelo y seguí. Con lo que tenía en la cabeza y nada más. Y fue la entrevista con menos preguntas preparadas y más preguntas de verdad de toda mi carrera. Porque dejé de perseguir el papel y empecé a escuchar a la persona que tenía delante. Desde ese día no llevo guion. Nunca. A ninguna entrevista. Preparo antes, ojo,no VOY A PELO!!!. Me empapo de todo. La persona, el contexto, lo que importa de esa historia. Pero cuando se enciende el micro... Activo el cuerpo y alma. Enciendo las emociones. Suelto y Confío. Confío en que la conversación que tiene que salir, sale. Y en que lo que pasa entre esa persona y yo nos lleva solo donde tiene que ir. Por eso no hay dos entrevistas mías iguales. Ninguna. Salen siempre de lo que pasa en ese momento, ahí, las dos personas presentes de verdad, sintiendo lo que se cuenta. ¿A ti te ha salido alguna vez mejor el lío que el plan? PD. ¿Te vienes a la radio y vives mi entrevista en directo? Escríbeme y te explico cómo