En la sesión en directo nos centramos en lo que de verdad importa cuando te pones delante de una cámara: la coherencia entre lo que dices y lo que transmites.
Analizamos vuestros elevator pitches y el gran reto fue la naturalidad; recordad que leer un teleprompter no puede robarnos la mirada ni la frescura, porque si no, dejamos de conectar para simplemente "recitar". Vimos que para ganar credibilidad hay que bajar los tonos de voz, cuidar que el entorno sea coherente con vuestra autoridad y, sobre todo, desestructurar el guion. No me vale el "Hola, soy tal y hago cual"; buscad vuestra esencia, hablad desde el estómago y aseguraos de que vuestro mensaje no suene igual que el de todos los demás.