Cristina antes cometía un montón de errores… y ni siquiera sabía que los cometía.
Gracias al proceso de mentoría y, sobre todo, a su buena predisposición para aprender, hoy planifica mejor, comete menos fallos y sus pacientes están mucho más contentos.
Y si sus pacientes están más satisfechos, ella también disfruta más de su profesión… y yo más feliz todavía de poder acompañarla en ese camino.
Este tipo de evolución no va solo de “saber más”, va de tener a alguien que te señale los puntos ciegos, te ayude a estructurar tus casos y te enseñe a tomar decisiones más seguras.
Cuando corriges los errores que ni sabías que existían, tu clínica cambia: menos retratamientos, más confianza en el sillón y mejores resultados clínicos día a día.
¿Sientes que podrías estar cometiendo errores que aún no ves en tus casos de alineadores o ortodoncia fija?
¿Te gustaría que alguien revisara contigo tus planificaciones y te señalara esos detalles que hacen la diferencia entre un caso “correcto” y un caso excelente?