Dejé de preguntarme “¿y si falla?”
y comencé a preguntar algo más honesto:
“¿y si funciona?”
Durante mucho tiempo, el miedo parecía prudente.
Pero seguir limitada por los ahorros,
el cheque y la incertidumbre estaba costando demasiado.
Este cambio no eliminó el riesgo.
Me dio permiso para avanzar de todos modos.
👉 Si esta pregunta le ha estado rondando la mente, no la ignore.
¿Qué podría cambiar si se permite considerar que sí puede funcionar?