A veces no es cuestión de trabajar más, sino de estar en el contexto correcto. Estar rodeada de personas que entienden el proceso, que te escuchan sin juzgar, que te ofrecen otra mirada cuando te trabás y que celebran tus victorias como si fueran propias... eso cambia todo, te da una fuerza que solo no podrías generar. Conectar con personas que están transitando lo mismo te da algo que ningún curso o estrategia puede darte, un espacio donde compartir miedos, frustraciones y también los logros. Cada conversación, cada idea compartida y cada palabra de aliento se vuelven parte del camino. Algunas personas terminan siendo amigos, otras socios, otras simplemente dejan aprendizajes. Pero todas, de una u otra forma terminan enriqueciendo tu proceso. En mi experiencia, tener a alguien con quien compartir visión, frustraciones, llantos, alegrías y éxitos fue todo lo que necesitaba para seguir avanzando. ¿Qué tan importante fue para ustedes el contexto y las personas que los rodean en su proceso de crecimiento? Para mi, lo fue todo!