El bullying deja huella… aunque nadie lo vea.
No siempre hay golpes. No siempre hay pruebas. No siempre hay testigos. Pero sí hay algo que queda: – inseguridad – miedo a exponerse – dificultad para confiar – sensación de no ser suficiente Y eso no desaparece solo con el tiempo. Se queda. Se arrastra. Y muchas veces se normaliza. “Yo soy así.” “No valgo para esto.” “Mejor no lo intento.” No. Eso no eres tú. Eso es lo que viviste. Y si no se trabaja… se convierte en identidad. Por eso hacemos esto. Para separar lo que eres… de lo que te hicieron creer. Y empezar a reconstruirte desde ahí. ¿Qué te parece?, te leemos. "Renace de tus cenizas" -Izurriaga-