LA CIUDAD DONDE NADIE PUEDE MENTIR: En un pequeño pueblo llamado Nubelia, construido entre nubes brillantes y jardines de flores, había un colegio donde siempre contaban una antigua leyenda. La leyenda decía que el gran árbol centenario de la plaza era mágico. Muchos años atrás no era oscuro ni apagado como ahora, sino que tenía hojas doradas que brillaban cada vez que alguien decía la verdad. En aquellos tiempos el árbol resplandecía porque nadie mentía. Pero con el paso de los años, las personas comenzaron a ocultar la verdad, a decir pequeñas mentiras y a olvidar sus sueños, poco a poco el árbol dejó de brillar. En Nubelia vivía una niña muy curiosa llamada Coli, un día después de terminar las clases y haber prestado mucha atención a la leyenda del árbol centenario, se acerco al árbol y empezó a contarle sus sueños, sus deseos y todo aquello que guardaba en su corazón. Cada tarde regresaba a hablarle con sinceridad. Una mañana observando sus ramas descubrió algo increíble, entre las hojas oscuras habían aparecido unas pequeñas hojitas doradas. Emocionada corrió a contárselo a todo el pueblo. Los habitantes fueron a la plaza y al ver aquellas hojas brillantes quedaron sorprendidos. Entonces uno a uno comenzaron a acercarse al árbol, algunos hablaron de sus sueños, otros pidieron perdón por sus pequeñas mentiras y otros se atrevieron a decir las verdades que nunca habían dicho en voz alta. Con cada verdad aparecían nuevas hojas doradas. Muy pronto el árbol volvió a cubrirse de luz, iluminando toda Nubelia con un brillo hermoso que se veía desde las nubes más lejanas. Desde aquel día los habitantes comprendieron que la verdad tenía un poder, no solo hacía brillar al árbol, sino también a las personas y no volvieron a mentir. Y cuentan que si alguna vez visitas Nubelia y dices una verdad nacida del corazón frente al árbol centenario, una hoja dorada brilla para ti. 🌳