¿Han llegado a ese punto donde sienten que el mundo les dio mil patadas (incluso hasta los más cercanos)? Pues bien, yo llegué a ese punto el año pasado. Miré hacia atrás y me di cuenta que había trabajado para otros, menos para mí. Sólo tenía mi experiencia —pero, claro, en perspectiva uno sabe más que algunos y menos que otros—. En fin, decidí, "rompe y raja" (disculpen la expresión) crear lo propio. Así, sin pensar en asesorarme legalmente (no tenía dinero, tampoco), apliqué lo aprendido y di vida a un "yo" jurídico, por supuesto y "entre nos", con un poco de ayuda de la IA. Luego, me propuse estudiar un año aquello que me faltaba, mientras definía estrategias para salir del agujero (emocional y económico) en el que estaba metida. Costó pero, pese a las adversidades, voy saliendo. En esos aprendizajes, muy largos de contar, me pidieron CANVAS para esto y para aquello, y cuando una se está reinventando, se piensa: "¿qué puedo vender?", "¿puedo vivir de lo que he hecho toda la vida?" Así que diseñaba una propuesta y luego otra, tenía muchas ideas, pero algo me frenaba, síndrome del impostor, dicen algunos. ¿Cuál es el problema? ¿cuál es el dolor que quieres solucionar?, preguntaban, jaja, como si fuera tan fácil encontrarlo, creerse el cuento y unirlo a lo que uno puede y quiere hacer. La verdad, me "rompí" por meses la cabeza pensando, una y otra vez, ¡uff!, y nada me convencía. Entonces, me dije: ¿qué tiene en común mi trayectoria? Viajé muy, muy atrás; desde cuando soñaba de niña con ser astronauta y creía que de "vieja" estaría escribiendo cuentos para la niñez en un bosque milenario. Luego, mi intento de ingeniería y, finalmente, mi título de periodista; mi más de 20 años de diseño de proyectos; mi acción socioambiental, y... ¡zas!, allí apareció: la EDUCACIÓN. Ahhh (suspiro), sí, el hilo conductor, pero ¡ojo! educar no era el PROPÓSITO, era el método. A minutos de cumplir 52, lo cuento como el segundo año de resiliencia, descubrí cuál es mi PROPÓSITO, ese tan difícil de encontrar en la vida y el cual algunos se despiden de este mundo sin conocerlo... ¡SÍ, LO DESCUBRÍ! Me ha guiado toda la vida y, por fin, ordené las piezas. Ese PROPÓSITO del cual habla Cristian (perdón por la familiaridad) en el Curso Startup Inception · LATAM: "ese que impulsa a los emprendedores a superar desafíos, los obstáculos que se presentan en el camino".