Hay días en los que me levanto y no me sale ver nada bueno. La cabeza va sola a lo de siempre… lo que falta, lo que duele, lo que no termino de encajar. Pero a veces, sin pensarlo mucho, paro un momento. Respiro… miro alrededor… y me doy cuenta de que, aunque no todo esté bien, hay cosas que sí lo están. Pequeñas, casi invisibles, pero están.