Hoy he leído una publicación en LinkedIn y la comparto con ustedes. Espero que les guste. La paradoja de los dos Neils Hace unos años, Neil Gaiman (uno de los escritores más exitosos y brillantes del mundo) fue invitado a una fiesta llena de gente "importante". Había científicos, artistas, premios Nobel. Gaiman cuenta que se sentía diminuto. Pensaba: "¿Qué hago yo acá? Esta gente hizo cosas que cambiaron la historia. Yo solo invento cuentos". Para escapar de la incomodidad, se puso a charlar con un señor mayor, muy amable, que estaba en un rincón y parecía igual de fuera de lugar. En un momento, el señor le confiesa: "Miro a toda esta gente y pienso: ¿qué diablos hago acá? Ellos hicieron cosas increíbles. Yo solo fui a donde me mandaron". Gaiman lo miró y le dijo: "Pero señor... usted es Neil Armstrong. Usted fue el primer hombre en pisar la Luna". El tipo que caminó en la Luna sentía que no merecía estar en esa fiesta. Si a Neil Armstrong le pasaba, ¿Cómo no nos va a pasar a nosotras?