Padre amado, en el nombre poderoso de Jesús, Hoy nos unimos como mujeres delante de Tu presencia, buscando Tu rostro y poniendo nuestras finanzas completamente en Tus manos. Señor, Tú conoces la situación de cada una. Conoces nuestras necesidades, nuestras deudas, nuestros compromisos, nuestros hogares, nuestros hijos y aquellas cargas económicas que quizá nadie más conoce. Tú conoces cada lágrima, cada preocupación y cada petición que hemos presentado durante este ayuno. Hoy nos aferramos a Tu Palabra en Filipenses 4:19: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Padre, creemos que Tú eres nuestro proveedor. Te pedimos que abras puertas de empleo, aumentes nuestros ingresos, bendigas el fruto de nuestras manos y nos concedas oportunidades que vengan de Ti. Te pedimos sabiduría para administrar nuestros recursos, disciplina para ordenar nuestras finanzas y gracia para salir de toda deuda. Donde haya escasez, trae provisión; donde haya desempleo, abre una puerta; donde haya deudas, trae estrategias y soluciones; donde haya angustia, derrama Tu paz. Señor, bendice a cada mujer que está haciendo este ayuno. Bendice sus hogares y sus familias. Que ninguna termine este ayuno de la misma manera en que lo comenzó. Fortalece nuestra fe y enséñanos a confiar en Ti aun cuando todavía no podamos ver la respuesta. Declaramos juntas que Tú tienes el control de nuestras vidas y de nuestras finanzas. No ponemos nuestra esperanza en el dinero, sino en Ti, porque Tú eres nuestra fuente y nuestro proveedor. Padre, abre las puertas correctas y cierra aquellas que no nos convienen. Danos discernimiento para reconocer las oportunidades que vienen de Ti y valentía para caminar hacia ellas. Hoy entregamos nuestras preocupaciones financieras y escogemos descansar en Tu fidelidad. Creemos que Tú suplirás todo lo que nos falta conforme a Tus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Gracias, Señor, porque ya estás obrando aunque nuestros ojos todavía no lo vean.