Muchas personas se van a dormir con la mente cargada: repasando problemas, quejándose del día, temiendo lo que vendrá. Eso no solo afecta el descanso, sino que entrena al cerebro para iniciar el siguiente día desde el mismo lugar. Cerrar el día con un ritual mental positivo es tan importante como tener una rutina matutina. Agradecer lo aprendido, soltar lo que no salió bien y elegir una intención para el día siguiente cambia la química cerebral antes de dormir y mejora tu descanso profundo. También puedes practicar una revisión breve: ¿qué pensamientos no me sirven más?, ¿qué emociones necesito liberar?, ¿qué pensamiento quiero sembrar antes de dormir? Esto te entrena para dirigir tu mente incluso en el descanso. Dormir en paz no depende solo del cuerpo, sino de lo que decides dejar en la mente antes de cerrar los ojos. Ese hábito puede ser un puente directo a mañanas más livianas y conscientes. Para saber más del tema, visita mi comunidad gratuita en Skool