Hubo un momento en mi vida digital en el que estaba atrapado en esa vaina
Dejé de intentar hacerme viral y comencé a enfocarme en lo que realmente importa: Construir algo que aporte valor y que dure. Al principio, todos me decían lo mismo. "Necesitas más seguidores." "Tienes que publicar más contenido." "Haz videos más cortos, es lo que funciona ahora." Y al final del día, ¿sabes qué quedaba? Likes por montón. Comentarios al azar sin valor. Un sistema diseñado para consumir mi tiempo mientras tenia la ilusión de que estaba avanzando. Pero la Realidad amigos es que no todos los aplausos significan progreso. Ganar admiradores no significa ganar en este juego. Puedes tener cientos de miles de seguidores y no ganar un solo dólar. Puedes estar repleto de comentarios diciendo “qué inspirador” sin que nadie confíe en ti lo suficiente como para sacar la tarjeta y comprarte. A mí me pasó. Hubo un momento en mi vida digital en el que estaba atrapado en esa vaina: Persiguiendo las métricas equivocadas, creyendo que un mayor número de vistas era igual a más ventas . Me alimentaba del reconocimiento superficial porque el resultado —las ventas reales— No llegaban. Sabía cómo postear fotos hermosamente editadas, pero no sabía cómo conectar con alguien al punto de darle una solución tan clara que no pudieran decir no. Sabía cuántos hashtags usar, pero no entendía el lenguaje emocional exacto de mi cliente ideal. Creía estar haciendo marketing cuando apenas estaba entreteniendo. Entonces un día me hice la pregunta: ¿Realmente estoy trabajando para mí o para un algoritmo? Y fue en ese momento cuando me di cuenta de que ese simulacro de éxito era una jaula dorada. Que si seguía buscando números sobre resultados nunca iba a salir del punto en el que estaba: Cansado, frustrado y obsesionado con ser perfecto ante desconocidos que ni siquiera recordaban mi nombre después dos días. Así que volví a lo básico. No quise crear ruido; quise crear impacto. No intenté caer bien; busqué resonar con quienes estaban listos para actuar. Y dejé ir todo lo demás.