NOTA ESTE CAPÍTULO Y EXPERIENCIAS NO PRETENDEN LA APOLOGÍA E INCITACIÓN A NADA, SOLO SON MIS PROPIAS EXPERIENCIAS Y VISIÓN. NO RECOMIENDO A NADIE BAJO NINGÚN CONCEPTO, EXPERIMENTAR Y MENOS AÚN PROBAR NADA QUE COMO EN MI CASO, SE ESTUDIE CON PROFESIONALES. "HAY QUE IR MEADITO DE CASA" Como siempre, los pódcast completos solo están en esta comunidad "en aula" pódcast Así empieza mi 6 libro, (CONFESIONES DE AYAHUASCA DESDE LA AMAZONIA) NO SOY EXTRANJERO. SOY VIAJERO Y AVENTURERO Es una pregunta que me hacen a menudo: —¿Eres extranjero? ¿De dónde vienes? —No soy extranjero, hermano. Soy viajero. Soy aventurero. Me he quitado más sanguijuelas de las piernas de las que puedo recordar. Me han picado más especies de mosquitos que comidas variopintas he probado. Todavía tengo en la boca el sabor rancio, denso y seboso del chontacuro, ese gusano gordo que explota cuando te lo comes vivo tras arrancarle la cabeza. Y si eso te da impresión, te digo que los escorpiones son más crujientes, y los grillos y cucarachas… casi que se dejan comer. Pero si hay un bocado realmente nutritivo —y brutal— es el balut: un huevo con un embrión a medio desarrollar dentro. Si lo comes caliente, al pelarlo te encuentras un feto en miniatura. Una delicatessen ancestral, cargada de nutrientes, virilidad, y vida. He dormido entre pulgas, garrapatas, caballos y monos. Casi muero intoxicado en Benarés, la ciudad sagrada de la India, por comer algo que ni siquiera sé cómo se llamaba. Una vez me atracaron unos monos por una bolsa de comida. Otra, me tatué en la selva con un ungüento de veneno de serpiente y hollín con una anciana de la tribu Kalinga, Whan Od. Guapísima, por cierto. Pero la infección casi me deja sin pierna. Y te juro que valió la pena. Otra experiencia de tatuaje fue con los monjes en Chan May, fue casi espiritual. No por lo que me marcaron en la piel, sino por el silencio. Por la calma. Me gusta mezclarme con la gente cuando camino. Comer en la calle. Escuchar historias de tierra y ancestros.