El gato es la especie que mejor esconde el dolor, porque en su historia mostrarlo era peligroso. Por eso el dolor felino se detecta tarde casi siempre. Lo que sí se ve: 1. Dejó de saltar a lugares a los que subía siempre. 2. Se acicala menos: pelo opaco, apelmazado, caspa en la base de la cola. 3. O se acicala de más, siempre en la misma zona. 4. Cambió dónde duerme, casi siempre a un lugar más bajo o más escondido. 5. La cara: ojos más cerrados, orejas apenas hacia afuera, bigotes tensos hacia adelante. 6. Postura encogida, quieto mucho rato, patas debajo del cuerpo. 7. Se esconde, o dejó de venir cuando llegás. 8. Se pone arisco al tocarlo donde antes se dejaba. si se repite más de una de éstas, es hora de ir al veterinario 🫠