Llegamos a Santiago. Y todavía me dura. ✨
Han pasado unos días y os escribo porque necesitaba compartirlo con vosotros, que sois los que entendéis de qué va todo esto. Hace unos días, un grupo de 48 Orlanders se plantó en la Plaza del Obradoiro después de seis días caminando. Y os juro que ese momento, el de levantar la vista y ver la catedral ahí delante, con las piernas cansadas y la mochila pesando, no se explica con palabras. Hay que vivirlo. Pero lo bonito no fue llegar. Fue el camino. Las cenas largas donde salían conversaciones que no esperabas. Los kilómetros en silencio al lado de alguien a quien acababas de conocer y que de repente sentías de toda la vida. Las risas tontas, los pies doloridos compartidos, las conversaciones por la noche donde se dijeron cosas que pesaban y al soltarlas pesaban menos. Era nuestro primer Camino y no sabíamos del todo qué iba a salir. Salió esto: un grupo de personas que llegaron como desconocidos y se fueron como otra cosa. Así que os dejo aquí abajo un vídeo de ese momento en la plaza. Quería que lo vierais, que sintierais aunque sea un poquito lo que se respiró ahí. 👇 Y os confieso una cosa, en voz bajita: estamos dándole vueltas a repetirlo el año que viene. No prometo nada todavía, pero la sensación de llegar a esa plaza es de las que dan ganas de volver a empezar. Gracias por ser comunidad. Esto no tendría sentido sin vosotros. Un abrazo enorme, Fabri