Un neurocientífico español, Álex Gómez-Marín, cuya carrera académica incluye más de 100 publicaciones científicas, vive un giro profundo tras experimentar él mismo una experiencia cercana a la muerte (ECM) en 2021 debido a un sangrado grave. Este acontecimiento cambió su perspectiva y le llevó a abandonar parte de su investigación tradicional para centrarse en el estudio de la conciencia y fenómenos que la ciencia convencional suele ignorar, como las ECM y aspectos del “más allá”. Hoy colabora con hospitales y otros investigadores para explorar estos fenómenos desde un enfoque que combina rigor científico con apertura metodológica, aunque admite que no hay pruebas concluyentes de que exista vida después de la muerte. Su hipótesis plantea que la conciencia podría no ser generada por el cerebro, sino filtrada por él, lo cual ofrecería una explicación alternativa para las vivencias subjetivas intensas que muchas personas describen en experiencias cercanas a la muerte. Gómez-Marín también critica la postura del materialismo científico predominante que descarta las experiencias trascendentes como “anomalías”. En su libro La ciencia del último umbral, propone abrir el campo científico a preguntas fundamentales sobre la conciencia, la vida y la muerte sin prejuicios, aunque reconoce que su trabajo enfrenta escepticismo y falta de financiación dentro de la comunidad científica. Este caso refleja el debate en curso sobre qué es realmente la conciencia y si la ciencia debería investigar fenómenos que van más allá de lo medible actualmente, un terreno donde la experiencia subjetiva y el método científico tradicional a veces chocan. Fuente completa de la noticia: https://elpais.com/salud-y-bienestar/2025-10-26/el-neurocientifico-que-vivio-una-experiencia-cercana-a-la-muerte-y-ahora-investiga-el-mas-alla-no-hay-pruebas-de-que-no-exista.html