Desde hace unos años vivía en una torre, cual Rapunzel. Solo que esa torre la había elegido yo. Y lo peor… ya no encontraba la llave para salir. De cara al exterior todo eran sonrisas y: “Claro, no importa, puedo hacerlo.” Aunque implicase trabajar fuera de horario. Aunque me quedase sin día libre durante 10 días seguidos. Aunque me encasquetasen tareas “creativas” que no eran parte de mi trabajo porque: “Para ti es fácil, tú eres creativa, se te da muy bien.” Spoiler: no era “un momento”. Era una hora de mi vida… que nadie me pagaba. Y aun así… a fin de mes no me daba ni para comprarle heno a mi caballo. Poco a poco empecé a verlo claro: estaba dando mi vida por los sueños de otros…mientras el mío se marchitaba como ese geranio que siempre olvidas regar. Pero en medio del encierro, algo empezó a moverse. Durante los últimos años había estado gestionando redes sociales de los negocios donde trabajaba: dos tiendas y unos apartamentos rurales. Y entonces apareció la idea… ¿Y si usaba mi maravillosa trenza para escapar por la ventana y conquistar nuevos horizontes? Spoiler 2: no salió bien. La falta de sol, la vitamina D por los suelos…y una cabellera claramente en huelga hicieron su magia. El día de mi gran huida…la trenza se rompió. Y yo caí. De golpe. Contra el suelo de la incertidumbre. (Con una hostia considerable, para qué engañarnos.) Me levanté como pude, sacudiendo el polvo de mi maltrecho vestido, y entonces lo vi: El Bosque Oscuro de Freelanceland. Y aquí estoy ahora. En la entrada. Dudando entre adentrarme en él…o volver corriendo a la torre, atraída por los cantos de sirena de un nuevo trabajo por cuenta ajena. Porque claro… los doblones hacen falta. Y el miedo… también habla. Oigo voces: “¿A dónde vas tú sin experiencia?”, “¿Cómo te vas a vender?”, “¿Qué precios vas a poner, piltrafilla?” Y aun así… Todavía me duelen más las cicatrices de aquella torre. De no tener tiempo, de sobrevivir en lugar de vivir. Por eso, cuando recibí la misiva de una comunidad rebelde liderada por una tal Gracia…decidí dar un paso adelante. Esta valiente guerrera creo que puede ayudarme con toda su experiencia en el arduo mundo en el que justo me inicio ahora.