Primero, quiero decirle que lo que le acabo de decir no es verdad. No le pasó absolutamente nada a mi hija. Solo quería tener una excusa para hablar con usted, Padrino. Le pido perdón por esa mentira, pero era importante que le hablara de un problema. El hombre del que le hablé tampoco le hizo nada a mi familia. Es solo que su empresa le está haciendo mucha competencia a mi negocio desde hace muchos meses y yo estoy perdiendo dinero. No quiero que le hagan ningún daño a ese hombre, solo que le envíe un mensaje para decirle que cambie de zona, porque me perjudica. Sé que he estado ausente estos últimos años y le pido perdón. Para que usted acepte mis disculpas, quiero regalarle a su familia, y especialmente a su hija, un pequeño castillo que tengo en Catan donde sigo teniendo familia. Es para su boda. Es un dominio importante que tengo desde hace muchas generaciones. Es una herencia de mi familia, así que es muy valioso. Espero que este regalo le haga cambiar de opinión sobre nuestra relación y que a partir de ahora podamos volver a ser padrino y ahijado.