¿Hacia dónde vamos, Marcos? Inmediatamente vamos a un debate profundo y doloroso. Para que exista sinodalidad en la Iglesia debe generarse un dolor de parto. Lo bueno, duele. Ser sinodal requiere de conversión real hacia el reino de Dios, tal como lo mostró Jesús: "Dichosos ustedes los pobres, porque de ustedes es el reino de los Cielos". Vamos a intentar reparar la Iglesia, como en tiempos de Francisco de Asís, pero el Papá quiere que no lo dejemos solo, como siempre sucede en la política. El pueblo está acostumbrado que otro libre sus batallas. Ya es hora de educarnos, crecer, madurar y librar las batallas de la conversión hacia la sinodalidad en cada comunidad cristiana, en cada Iglesia local.