Los seres humanos tienen muchos intereses cuyo objetivo es satisfacer las necesidades básicas, relacionadas con la seguridad y la supervivencia. La sociedad genera muchas necesidades, expectativas e intereses, relacionados sobre todo con el logro de cosas materiales, tales como fama, riqueza, poder y placer. La motivación es más profunda, nace de dentro de la persona, de su filosofía de la vida. Aunque a menudo se usan de forma similar, el interés y la motivación son conceptos distintos en psicología, aunque estrechamente relacionados. Mientras que el interés nace de necesidades y circunstancias externas, la motivación nace de lo profundo de la persona, de sus creencias, valores y experiencias. “La motivación es un estado interno que activa, dirige y mantiene la conducta enfocada hacia un objetivo o meta” Es la razón o el conjunto de razones que impulsan a una persona a actuar de una determinada manera. La motivación es el "porqué" el "leitmotiv" de nuestras acciones y la fuerza que nos lleva a perseguir lo que queremos. La motivación genera el impulso necesario para lograr los objetivos que anhelamos. La motivación es la fuerza que mueve el mundo. Es importante conocer las fuerzas que mueven al ser humano a actuar de una forma o de otra. Hoy sabemos que las personas funcionan de acuerdo a la programación mental que tienen grabada en su cerebro. Sabemos también que esta programación es básicamente subconsciente y que se graba especialmente en la infancia a través de la educación recibida de los padres. En cierta forma: Son los padres quienes programan a los hijos para el éxito o para el fracaso. Sin embargo, el ser humano es libre, por lo cual, también juegan un papel fundamental, las decisiones personales. La motivación o impulso a actuar de determinada forma, nace de la estructura fundamental de la persona; es decir, de lo que la persona es, de lo que piensa, cree, ama y desea. Esta estructura se forma y consolida con los años. La decisión es el resultado de un proceso mental. Con frecuencia nos cuesta decidir porque no están dadas las condiciones internas, por lo cual, carecemos de motivación, de razones y de convencimiento.