Es como Tiburón… pero en el espacio
Hay una historia poco conocida sobre cómo se vendió la película Alien a los estudios de Hollywood en los años 70. Cuando los productores preguntaban “¿de qué va?”, no se daban largas explicaciones sobre ciencia ficción, monstruos o naves espaciales. La respuesta era directa y poderosa: "Es como Tiburón… pero en el espacio." Y con esa frase, tenían toda su atención. ¿Por qué funcionaba? Porque conectaba con dos de los mayores éxitos cinematográficos de la época: Tiburón (1975) y La guerra de las galaxias (1977). Era una idea tan potente que despertaba una imagen emocional instantánea. Vendía una experiencia, no un concepto técnico. ¿Y tú, cómo explicas tu comunidad? Aquí en Skool ya hay 300 comunidades activas. Muchas con propuestas muy valiosas, pero el problema es explicar con claridad y emoción qué hacen. Cuando alguien te pregunta: "¿Y tu comunidad de qué va?" Lo más habitual es que respondamos con una explicación larga, técnica, o con lo que creemos que “tenemos que decir” sobre el producto o el contenido. Pero eso no genera conexión emocional. Y sin conexión, no hay recuerdo. Sin recuerdo, no hay crecimiento. Lo que las grandes marcas ya saben (y tú también puedes aplicar) Desde 2003, con estudios de resonancia magnética funcional (fMRI) se empezó a demostrar que las marcas no se posicionan en el cerebro por lógica, sino por emocionalidad. La famosa batalla entre Coca-Cola y Pepsi fue clave en esto: en pruebas a ciegas, ganaba Pepsi, pero al ver la marca… el cerebro elegía Coca-Cola. ¿Qué significa esto? Que lo importante no es el contenido del producto, sino lo que representa. Por eso las marcas potentes no venden productos, venden experiencias. Steve Jobs lo sabía muy bien: - No dijo que el MacBook Air era fino. Lo sacó de un sobre. - No dijo que el iPod tenía gigas. Dijo: “Toda tu música en el bolsillo.” - Y cuando quiso fichar al CEO de Pepsi, le soltó:“¿Quieres seguir vendiendo agua azucarada… o venir conmigo a cambiar el mundo?”