CUANDO LA VIDA ROMPE TUS PLANES
Voy a decir algo que quizá te rompa un poco los esquemas. El problema no es el cambio. El problema son las expectativas. Vivimos esperando que la vida siga el guion que nuestra mente ha escrito.Cómo debería ser una relación, cómo debería avanzar un proyecto, cómo deberían comportarse las personas... Y cuando algo se sale de ese guion, lo llamamos problema. Pero hay algo que quizá nunca te has planteado: El sufrimiento no viene de lo que ocurre.Viene de la expectativa que tu mente tenía sobre lo que debería ocurrir. En Un Curso de Milagros hay una idea que a mucha gente le incomoda:“No percibo mis propios intereses.” Es decir, tu mente cree saber qué es lo mejor para ti, pero en realidad no tiene ni idea. Tu mente cree saber qué relación te conviene, qué decisión es correcta, qué camino deberías tomar. Pero si somos honestos, la mayoría de las veces esa misma mente ha sido la que te ha llevado a repetir patrones, a elegir desde el miedo o a sostener cosas que ya no tenían sentido. Entonces la vida rompe tus planes y te empuja al cambio. Y el cambio rompe tu expectativa, rompe tu plan, rompe tu película. Y lo llamamos crisis. Pero quizá no es una crisis.Quizá es una corrección. Porque el cambio te obliga a ver algo que la mente odia ver y es que no lo controla todo. Y ahí aparece el vértigo. Porque cuando se cae lo que creías seguro, aparece la libertad. Y la libertad es un espacio enorme.Un espacio sin paredes. Un espacio lleno de posibilidades infinitas. Por eso muchas personas prefieren creer en un destino, en que todo está escrito, en que la vida ya está decidida, porque eso tranquiliza y te permite seguir poniendo el foco fuera. Pero ¿y si la vida no está cerrada?, ¿Y si la vida es expansión constante, movimiento constante, posibilidad constante?. Y cuando miras esa inmensidad, aparece el miedo, la duda, la culpa, acompañada de preguntas como: ¿Estoy eligiendo bien?¿Este es el mejor camino?¿Y si me equivoco? Y en ese momento la mente se va al pasado o al futuro porque el presente le resulta demasiado abierto.